‘Nada de lo humano nos es ajeno’

Una Entrevista con Rubén Chababo, Director del Museo de la Memoria, Rosario, Argentina

¿Qué le inspiró a crear el Museo de la Memoria?

“El Museo de la Memoria de Rosario es consecuencia del reclamo sostenido de una parte importante de la sociedad civil, en especial los Organismos de Derechos Humanos, quienes a lo largo de muchos años reclamaron la existencia de un espacio donde conmemorar y recordar los años de Terrorismo de Estado.

Este reclamo tuvo su origen hacia finales de los años 90, en momentos en los que la Argentina vivía un período de su historia política marcada por la impunidad y las llamadas políticas de olvido.

Si bien su creación se remonta a comienzos del año 2000, durante casi una década el Museo funcionó en un lugar provisorio, hasta que hace exactamente un año,luego de una gran lucha por la recuperación de ese espacio, logramos trasladar nuestras actividades al sitio histórico que hoy ocupamos.”

 

Después de casi una década,  en 2010,  finalmente se le dio al Museo las llaves para la Casa de los Padres. ¿Porqué es este edifício importante a su trabajo? ¿Recuerda este edifício, o historias sobre él, de su propia infancia?

“El espacio que hoy ocupa el Museo es muy importante ya que se trata de un edificio donde en el pasado funcionó como el Comando del II Cuerpo del Ejército, lugar desde donde se diseñó el plan de persecución y exterminio sobre una amplia región del país. El edificio, perteneció en sus orígenes a una familia tradicional de la ciudad, está ubicado en el centro de la trama urbana, frente a una de las principales plazas de la ciudad, a solo 200 metros de uno de los Centros Clandestinos de Detención más importantes conocido como Servicio de Informaciones.

Hasta sus puertas llegaban los familiares de muchos detenidos desaparecidos buscando saber el paradero de sus seres queridos. También en ese edificio, muchos ex detenidos desaparecidos recuerdan haber sido sometidos a los llamados Consejo de Guerra en los que se decidía su encierro o su liberación.
Durante los años de la dictadura yo era adolescente y recuerdo que era imposible detenerse frente a ese edificio porque al igual que otros sitios policiales y militares estaba fuertemente custodiado. Imponía respeto, miedo y autoridad frente a los ojos de una sociedad atemorizada.”

 

¿Cómo ha afectado el Museo de la Memoria a otros proyectos de memoria en Argentina, América Latina, y el mundo? ¿Cómo estos proyectos han afectado el Museo de la Memoria?

“El Museo está en estrecha relación con otros espacios similares tanto en el país como en el resto de América latina. Diálogos, encuentros, comunicaciones constantes han permitido tender una red de diálogo y colaboración sumamente importante. El Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos y Villa Grimaldi en Chile, el Memorial de la Resistencia en San Pablo, los amigos del Museo de las Memorias en Asunción del Paraguay, también quienes llevan adelante procesos de memoralización en Perú o en Colombia donde las desapariciones forzadas de personas siguen vigentes, son parte de nuestros compañeros de ruta en el área latinoamericana.”

 

¿Cuál es su visión para el futuro del Museo de la Memoria? ¿Con qué lecciones espera que salgan  los visitantes?

“El futuro del Museo está abierto, habrá que ver qué sucederá con el paso del tiempo, cuando el recuerdo de la dictadura se vaya alejando de la experiencia directa de esta generación argentina. Sin embargo hay que recordar que nuestra mirada no está puesta exclusivamente en ese pretérito doloroso, sino que trabajamos para proyectar visiones hacia otros procesos traumáticos y dolorosos que en este presente están teniendo lugar en Latinoamérica y el resto del mundo. Nuestro Museo es una caja de resonancia de esos conflictos. Podríamos decir que nada de lo humano nos es ajeno. Desde las muertas de Ciudad Juarez en México a las víctimas de la violencia en Colombia y Guatemala, todas esas miserias de la condición humana caben en nuestros trabajos y reflexiones cotidianas. Nos interesa que el visitante que pase por nuestro Museo entienda que no es solo del pasado de lo que hablamos, que el pasado es un horizonte que nos permite echar luces para ver dónde, en qué sitio, algo similar a lo que nos pasó a los argentinos, sigue pasando hoy en el mundo. Ya lo digo, desde Guantánamo a los territorios ocupados de Cisjordania, desde los crímenes impunes en El Salvador y Guatemala a las leyes de expulsión de inmigrantes en varios países europeos, esa amplia agenda, también nos pertenece y la hacemos nuestra.”

 

¿C ómo puede la Coalición ayudar a hacer esta visión realidad?

“Hace ya años que somos parte de la Coalición. La Coalición nos ha permitido estrechar contacto con tantas otras instituciones del país y del mundo. Gracias a Memoria Abierta que lleva adelante la coordinación regional de la Coalición, hemos podido participar de Talleres anuales que nos han permitido conocer los dilemas y los desafíos de otros museos que trabajan con aspectos y misiones similares a los nuestros. Este año justamente, uno de esos talleres se realizó en Rosario. Y este año también el Museo se hizo acreedor de un segundo subsidio para el desarrollo de proyectos.

Por otra parte, la Coalición nos permite ser parte de una red, lo que implica ubicarnos en un sitio de importancia entre tantos otras instituciones que como la nuestra buscan salvar del olvido períodos dolorosos de su pasado.”

 

¡Muchas gracias a Rubén por sus piensas y su tiempo!

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