Reflexiones sobre el aniversario de 9 / 11

Conmemorando el 11 de septiembre: Diez ensayos por diez Sitios de Conciencia de alrededor del mundo.

Este 11 de septiembre marca diez años del atentado contra el World Trade Center en EEUU. El 11 de septiembre de 2001 (día conocido como “9 / 11″) fue uno de los acontecimientos más trascendentales en nuestra historia reciente, cambiando las vidas de millones y re-configurando el mundo. En este décimo aniversario, se darán muchas conmemoraciones – públicas, privadas y políticas – que servirán muy diferentes necesidades y que recordarán los acontecimientos del 9/11 de formas muy diferentes. Como una coalición de Sitios de Conciencia comprometida a utilizar la memoria para inspirar nueva reflexión, diálogo y acción, este aniversario es un momento para poder reflexionar conjuntamente sobre lo compleja y multifacética que es la memoria.

Durante los diez días previos al aniversario, compartiremos una reflexión por día de uno de nuestros miembros de alrededor del mundo. Algunas reflexiones son personales, otras reflejan el 9/11, y algunas comparten experiencias de memoria similares. Cada ensayo refleja el punto de vista del autor y no necesariamente la opinión de toda la coalición en su conjunto.

Mientras que todos los ensayos se incluirán en español y en inglés, en algunos casos quizá haya algo de retraso con la traducción, así que a partir de la semana que viene asegúrense de mirar su bandeja de entrada para no perdérselos.

Les invitamos a que sean partícipes y compartan sus opiniones sobre estas reflexiones, bien por correo electrónico, por twitter o por facebook.

Memoria compartida, valores compartidos

Entrevista con Doudou Diène
Presidente del Consejo Directivo de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia
Relator Especial de Naciones Unidas sobre Formas Contemporáneas de Racismo, Xenofobia y Formas Conexas de Intolerancia (2002-2008)

A medida que nos acercamos al décimo aniversario del 9/11, ¿cuáles son sus reflexiones sobre este evento y cómo lo está recordando el mundo?

En este décimo aniversario de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, mi idea fundamental y principal es que el 9/11 ha sido un punto de inflexión en las relaciones internacionales. El 09/11/2001 desató dos dinámicas: por un lado, una cristalización ideológica de la teoría de Samuel Huntington respecto de que existe un “choque de civilizaciones”, de que hay una enorme brecha entre las perspectivas en los Estados Unidos y otras partes del mundo. Pero por otro lado, el 9/11 fue también una llamada de atención, una señal de que hay una necesidad urgente de reconstruir las relaciones internacionales de una nueva y profunda manera – sobre la base de un marco ético. Para mí, el 9/11 fue y es una invitación a sustentar las interacciones entre los grupos – de diversas religiones, culturas, tradiciones – en dos principios:

Ahora bien, estos principios – el valor de la diversidad y los valores éticos comunes – a menudo han sido instrumentalizados por las fuerzas políticas, haciéndolas parecer carentes de sentido. Pero si vamos más profundo, más allá de la retórica, podemos empezar a descubrir y recuperar estos principios.

Uno de mis refranes Africanos favoritos es este: En el bosque, cuando las ramas se pelean unas con otras, las raíces se besan. Si el árbol representa a la sociedad, y las ramas representan la diversidad (las diferencias que se pueden ver), y las raíces representan los valores humanos universales intangibles como el amor, la compasión, etc., entonces aunque las ramas parezcan estar en desacuerdo, la solución no es cortarlas. El corte de las ramas podría poner en peligro el árbol. En vez de ello, tenemos que ir a las raíces – los valores humanos universales – y subiendo por el tronco del árbol (es decir, la sociedad), llevar estos valores a las ramas, haciéndolas más diversas que nunca, pero también más fuertes.

Esta es una ilustración de cómo los principios del pluralismo y un núcleo de valores éticos pueden sentar las bases para un nuevo tipo de relaciones internacionales, que es una de las grandes oportunidades y promesas resultantes del 9/11.

Como líder en el campo de la memoria y el patrimonio, ¿cuáles son sus reflexiones respecto de recordar eventos como el  9/11?

La importancia de los aniversarios como este X aniversario del 9/11 es que representan la idea de compartir la memoria, de crear la memoria universal al compartir las experiencias. Con esto quiero decir que el recuerdo puede ser una oportunidad para comprender el impacto, la experiencia de las personas directamente afectadas, así como para profundizar más. Compartir la memoria nos permite aprender sobre los acontecimientos desde diferentes perspectivas, pero cuando nos adentramos más profundamente – a través de la educación, la interacción, el intercambio – se nos invita a dar el salto cuántico de compartir valores. Esto no es fácil, sobre todo en el mundo actual en que vivimos, donde la ética y la búsqueda de los espacios comunes han sido marginadas. Pero los recuerdos de eventos como este, sin importar cuán diversos sean, pueden ser una manera de identificar y compartir nuestros valores comunes.

Usted ha dicho que compartir recuerdos de eventos como el 9/11 no es fácil. ¿Cuáles son algunos de los retos en el camino hacia la memoria y cómo podemos superarlos?

Sí, recordar eventos como el 9/11 es doloroso, y puede ocasionar divisiones. Cuando yo era Relator Especial de Naciones Unidas sobre Racismo, me encontré con que en todo el mundo hay grupos o comunidades que habían sufrido mucho por la discriminación y la violencia, y a veces este recuerdo del sufrimiento se convierte en una especie de “memoria de gueto”, donde la memoria del grupo está aislada en el sufrimiento que experimentaron. Y luego, hay otros casos en que el recuerdo doloroso se convierte en una oportunidad para delinear los valores universales. Para mí, la oportunidad está en el compartir las memorias – sacando elementos desde la memoria del dolor para obtener la comprensión de la experiencia humana. Esto no es fácil en absoluto. Hay una tensión entre la memoria específica de su sufrimiento y la memoria compartida, que tiene el potencial de llevarnos a un nivel superior de conciencia. De hecho, la vinculación de la memoria personal específica con la memoria compartida es la clave. La idea de la conciencia es el vínculo entre los dos, y sólo la conciencia puede transformar la memoria en una fuente para la comprensión. Y hacia eso están trabajando la Coalición y otros actores alrededor del mundo.

De los Recuerdos al Significado, Reflexiones sobre el 11 de Septiembre

por Wendy Aibel-Weiss
Directora de Exposiciones y Educación
Tribute World Trade Center Visitor Center

Aunque parezca increíble, ya es el décimo aniversario del 11 de septiembre. The Tribute WTC Visitor Center, miembro institucional de la Coalición Internacional de Sitios de Consciencia, se suma a la “profunda reflexión” sobre cómo recordamos. La Asociación de Familias del 11 de septiembre, organización paraguas del Tribute Center, se dedica a pensar en la cuestión de la memoria, con su siempre cambiante conjunto de las respuestas.

Las familias de los bomberos crearon la Asociación de Familias del 11 de Septiembre como un grupo de intercambio de información después de la tragedia. Posteriormente, la organización se abrió a otros miembros de la familia 11 de septiembre, ofreciendo representación, apoyo de pares y recursos para la recuperación a largo plazo. En 2006, la Asociación puso en marcha el Tribute WTC Visitor Center, un museo en el lado sur del sitio del World Trade Center, para hablar de lo que sucedió el 11 de septiembre y los días, meses y años posteriores.

El Centro se basa en la premisa de que el diálogo y el intercambio de historias puede entregar conocimiento interno y sanación. Nuestro lema es “historia de persona a persona”. El Centro ha atendido a más de dos millones de personas en cinco años con interpretación que se presenta en una auténtica voz en primera persona.

El corazón del Centro es nuestro activo cuerpo de alrededor de 250 voluntarios que fueron profundamente afectados por el 9/11, formado por personal de primera respuesta, sobrevivientes, familiares de los fallecidos, residentes del bajo Manhattan, y gente que trabajó en el sitio de recuperación. Estos docentes voluntarios ofrecen tours por el sitio seis veces al día y hablan con los visitantes en las galerías.

Como resultado, los visitantes aprenden acerca de y recuerdan el 9/11, a la vez que los guías a menudo experimentan estas interacciones de enseñanza como momentos de sanación. El acto de hablar es el principal instrumento que tenemos en el Centro para recordar, una herramienta potente pero delicada a la vez. Así que mientras planificábamos para el X aniversario, nos preguntamos: “¿Cuáles son las fortalezas, debilidades y poder memorial de hablar? ¿De qué manera nos ayudan el hablar a recordar y mantener la memoria, los recuerdos de la tragedia, y los recuerdos de un notable crecimiento y renovación? “

Recientemente hemos realizado un estudio de nuestros voluntarios, pidiéndoles que se unan a nosotros en la reflexión sobre el significado de este X aniversario. A continuación se presentan algunos de los pensamientos que estos protagonistas de la historia han ​​compartido:
“Yo era ingenuo acerca del trauma que otros han sufrido. Después de diez años, ahora tengo un aprecio por la experiencia que otros tuvieron ese día y posteriormente, en lugar de sólo tener conciencia de mi propio trauma.”

“El 9/11 es un mosaico enorme… Cada historia permite descubrir que se trata de cientos y miles de piezas que componen la visión de lo que es el 11 de septiembre”. 

“Ahora soy parte de esta historia viviente, y me ofrece alguna perspectiva sobre cómo traducir este evento, no sólo como una tragedia, sino como se prolongará en el tiempo y el impacto que tendrá en el futuro.” 

“Yo creo que la mayoría de los turistas vienen por curiosidad, para ver los edificios derrumbados y la devastación. Mi esperanza es que después de escuchar nuestra historia personal comprenden la humanidad de cómo la gente se une para ayudar y curar, el verdadero significado detrás del 9/11 “. 

“Al hablar con otros sobre el 11 de septiembre reviso las visiones, olores y pensamientos que tuvieron lugar hace 10 años. No es sólo recordar una tragedia, es recordar la gente. Es muy importante para mí recordar las familias que perdieron seres queridos, los amigos que sobrevivieron, y los testigos que lo vieron todo y que tuvieron que esforzarse para curarse a sí mismos. “ 

 ”El tiempo es un sanador, sin embargo, perder a un hijo cambia a los padres para siempre.” 

“Cada vez que haces un recorrido ves gente de todo el mundo que tienen la misma reacción a los acontecimientos del 9/11. Nunca pensé que gente de tan lejos tendría este tipo de reacción. Me ha hecho darme cuenta de cuán conectados estamos todos.” 

Nuestros voluntarios ofrecen perspectivas muy diferentes sobre lo que es importante de recordar, pero probablemente todos están de acuerdo en que diez años no es tiempo suficiente para comprender los mensajes más importantes y el significado más amplio del 9/11.Después de diez años, es importante tener en cuenta tanto los detalles específicos del horror, así como los increíbles esfuerzos humanitarios que sucedieron durante las secuelas y la recuperación.

Al recordar de manera cuidadosa, también podemos estar orgullosos de nuestra capacidad de resiliencia y el poder de inspirar la sanación a través del servicio a los demás. Juntos hemos aprendido a no ser controlado por la capacidad de los terroristas para asustarnos, y como comunidad mundial hemos aprendido a expresar nuestro deseo de paz y de educación, apoyando la tolerancia como una fuerza mucho más poderosa que el miedo.

Para aprender más, visite www.tributewtc.org.

Un Día de Reflexión

por Kate Turner
Directora
Healing Through Remembering

Cada año, el 11 de septiembre, personas de todo el mundo recuerdan los terribles acontecimientos de ese día en 2001. Podemos aprovechar la oportunidad para reflexionar y recordar, hablar de lo que pasó, por qué y cómo se vieron afectadas.

La elección de recordar y hablar de estos eventos todos los años el 11 de septiembre es natural, ya que esta fue la fecha de los ataques. ¿Pero qué sucede cuando no hay aniversario específico, cuando la violencia y el trauma se extienden por años, incluso décadas?

Aquí en Irlanda del Norte, no hay día del año que no sea el aniversario de alguna muerte que se haya producido durante tres décadas de conflicto. No hay un día, ni siquiera en un año bisiesto. Esto fue una sorpresa – nadie se había detenido nunca para darse cuenta de esto antes. La violencia, que duró desde finales de 1960 hasta el alto al fuego de principios de la década de 1990, dejó cerca de 4000 muertos en una zona con una población de 1,5 millones de personas. Entre los muertos, heridos y personas que perdieron seres queridos se encontraban ciudadanos de Gran Bretaña, Irlanda, Europa en general, y de otros lugares.

Aunque los años de recurrente violencia en Irlanda del Norte ya han terminado, todavía hay mucho dolor, y muchas personas no pueden o no quieren reconocer el sentido de víctima que experimentan los otros. Además, no hay acuerdo sobre las causas del conflicto, y muchos sienten que las injusticias siguen sin resolverse. Esto significa que cualquier acto incluyente y colectivo de reflexión o recuerdo es muy difícil. Pero se necesita algo. Algunas personas creen que, con el paso del tiempo, su dolor o pérdida ha sido olvidado por los demás, mientras algunos encuentran que la cobertura de los medios de comunicación de importantes aniversarios hace revivir dolorosos incidentes.

Healing Through Remembering (Sanación mediante el Recuerdo – HTR), una organización con sede en Belfast, analiza la mejor manera de lidiar con el pasado en relación con el conflicto dentro y alrededor de Irlanda del Norte. En los años posteriores al Acuerdo de “Viernes Santo” de Belfast de 1998, HTR comenzó a explorar la creación de un Día de Reflexión para todos los afectados por el conflicto.

A raíz de la investigación internacional y una amplia consulta, HTR lanzó el primer Día de Reflexión en el año 2007. Este día ofrece una oportunidad para las personas afectadas para recordar a su manera y para todo el mundo para tomarse tiempo de reflexionar acerca del futuro.

Los objetivos y principios de la Jornada son ofrecer una oportunidad para:

Cada año, desde 2007, el Día de Reflexión ha estado marcado por una gran diversidad de grupos e individuos a través de Irlanda del Norte y más allá. No ha sido fácil. El valor de este Día se basa en que las personas lo marcan de una manera que satisfaga sus necesidades y respete a sus seres queridos sin ofender a nadie. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, con cada año que pasa, la participación crece.

Este no es un día patrocinado por el Estado. No está marcado de ninguna forma  masiva, pública o colectiva. Más bien pertenece a cada persona que lo elige para conmemorar. Los grupos se reúnen, las organizaciones crean un espacio para que la gente pueda detenerse y pensar, y para que las personas hagan una pausa en su rutina diaria para reflexionar en privado. Sin embargo, todos saben que otras personas, con diferentes puntos de vista y perspectivas, conmemoran también este Día.

Los deudos y los heridos recuerdan el dolor y la pérdida todos los días. Sin embargo, los aniversarios ofrecen al resto de la comunidad una oportunidad para recordar y reflexionar. Puesto que no hay ningún día del año que no sea el aniversario de una muerte para al menos una familia, HTR tuvo el desafío de determinar qué día sería el Día de Reflexión. Hemos elegido el 21 de junio, el solsticio de verano, el día más largo del año. Siendo el día que tiene la mayor cantidad de luz solar, el solsticio representa la esperanza sin dejar de reconocer que la oscuridad y el dolor siempre están allí. Representa una pausa natural en las estaciones que nos permite reflexionar sobre todo lo que ha sucedido, lo que se espera para las próximas generaciones, y lo que todavía podemos hacer para lograr un futuro más pacífico.

¿Cuáles son sus ideas para entregar una forma inclusiva para que las personas reflexionen sobre la tragedia compartida? Compártalas con nosotros y el mundo por correo electrónico o en FacebookTwitter (@sitesconscience y @HTRinfo).

El poder de la Memorialización

por Mofidul Hoque
Trustee
Liberation War Museum (Museo de la Guerra de Liberación)

El 11 de septiembre marca un suceso trágico y doloroso que el mundo recuerda y observa en muchos aspectos, y recordar siempre tiene que ver con cómo interpretamos el pasado. Memorializar el pasado al principio parece un ejercicio simple, en el cual prácticamente todas las sociedades han participado. Si damos una mirada más profunda, sin embargo, es obvio que la negociación con el pasado es tan difícil como enfrentar las realidades del presente. El pasado nunca es una simple historia del bien contra el mal, la verdad contra la mentira, sino una lucha contra la distorsión de la verdad y el dominio de una sola narrativa por sobre las demás. Enfrentar el pasado requiere la creación continua de nuevos espacios para la comprensión, la tolerancia y la justicia. Este es el caso un año, diez años, y aún décadas después de acontecido el evento.

Aquí en Bangladesh, un grupo de sobrevivientes de la lucha del país por la independencia de 1971 se embarcó en el camino de la memorialización 25 años después de que comenzó la guerra. El Museo de la Guerra de Liberación se estableció con el objeto de recordar estos hechos y, como un museo privado con un fuerte apoyo comunitario, ser capaces de redescubrir, revitalizar y re-presentar la historia a la gente de Bangladesh.

La lucha de liberación de Bangladesh no sólo fue una batalla política por la independencia, sino también un esfuerzo por establecer un Estado-nación laico y democrático a partir del estado militarista teocrático, de lo que entonces era Pakistán Oriental. Hoy en día, a pesar de que la negación oficial de la historia ha llegado a su fin, su lugar ha sido ocupado por una narrativa única y dominante de lo que sucedió.

El Museo de La Guerra de Liberación decidió descomprimir este relato y defender los valores democráticos centrales de Bangladesh mediante la presentación de una amplia perspectiva nacional, así como la contribución de la gente común. A través de su rica colección de objetos personales, el Museo de la Guerra de Liberación presenta el aspecto humano de la lucha. En las exposiciones del museo, la historia de la guerra es contada a través de los objetos – documentos, objetos y recuerdos – dejando a los visitantes el formular sus propios puntos de vista. El estilo interpretativo del museo ofrece al visitante múltiples perspectivas, ayudando a ampliar la narrativa histórica, y los invita a darle un sentido al pasado y al presente.

De acuerdo a estas experiencias, cuando analizamos los acontecimientos del 9/11, sentimos que el proceso de memorización puede ser una parte poderosa de abordar un pasado tan trágico y doloroso. Cuando habíamos iniciado el proceso de memorialización a través de un museo, no teníamos idea de que poco a poco llegaríamos a poseer un rico tesoro de recuerdos, reflejado en los relatos personales, documentos y objetos de prueba que recibimos. Este proceso abrió posibilidades nuevas y mayores para memorializar la guerra.

Los acontecimientos del 11 de septiembre son una parte muy importante de nuestro complejo presente, lo que nos deja un legado difícil de confrontar. Lo que complica aún más los esfuerzos de memorialización es el hecho de que esta tragedia es global en muchos sentidos, considerando desde quienes murieron en los ataques hasta las personas cuyas vidas han sido cambiadas por los subsiguientes acontecimientos de los últimos diez años. Nosotros en Bangladesh también somos una parte de ello, ya que junto con otros ciudadanos, la gente de Bangladesh perdió la vida en el brutal ataque. Al mismo tiempo, Bangladesh se ha convertido en un actor y una víctima de la “guerra contra el terror”, donde las distintas fuerzas enfrentan las consecuencias de diferentes maneras.

Mirando hacia atrás en la lucha de Bangladesh, podemos comprender mejor el impacto global que los problemas aparentemente regionales o locales pueden tener. Si bien la participación de las personas tuvo un papel muy importante en la victoria final de los valores democráticos, las grandes potencias mundiales también desempeñaron su rol en el apoyo o el menoscabo de la independencia. El Museo de La Guerra de Liberación presenta ambas historias, lo que refuerza la comprensión del papel de todos los pueblos en la historia.

Dentro de este contexto global, recordar puede ser una manera de continuar la lucha contra las fuerzas de la intolerancia, el dogmatismo, el odio y la violencia. La memorialización es un proceso continuo, de aprendizaje, que puede abrir muchas narraciones y que debiera tener espacio para albergar muchos puntos de vista personales. Este curso de acción es una parte integral de la lucha común de la humanidad por la tolerancia, la paz y la justicia.

¿Cuáles son sus ideas respecto de la importancia de las múltiples perspectivas dentro de narrativas históricas? Compártalas con nosotros y el mundo por correo electrónico o en FacebookTwitter (@sitesconscience).

El poder en la reflexión

Beverly C. Robertson, Presidente
National Civil Rights Museum (Museo Nacional de Derechos Civiles)

A medida que se acerca el décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre, se nos recuerda la importancia de la preservación de los sitios que ofrezcan a todos nosotros la oportunidad de acongojarnos juntos, reflexionar juntos, y lo más importante, aprender juntos.

El 11 de septiembre se convirtió en un momento de la verdad para muchos estadounidenses. Este momento, al igual que tantos sucesos traumáticos en el tiempo, ha llevado a realizar una intensa introspección y a una búsqueda para entender cómo pudo suceder un suceso tan trágico. Mucha gente fue sacudida por la constatación de que no todos ven a Estados Unidos con amabilidad. Y tan impactante y trágico como sigue siendo el 11 de septiembre, es importante también recordar esta historia difícil, pues existe conocimiento y transformación en el recuerdo.

Al pensar en el trauma del 11 de septiembre, me acuerdo de cuán paralizante fue para muchos estadounidenses el asesinato del Dr. Martin Luther King Jr. Como resultado de su muerte, muchas ciudades experimentaron espirales de violencia fuera de control, con los ciudadanos expresando la rabia a través de disturbios, saqueos e incendios. Se necesitó una intensa reflexión y años de exploración introspectiva para comprender finalmente que con frecuencia grandes lecciones nacen de la tragedia.

Mientras que muchos buscaban una respuesta respecto de quién mató al Dr. King, el Dr. Ralph Abernathy, uno de sus mejores amigos, hizo una profunda declaración después de la muerte del Dr. King. Él simplemente dijo: “La pregunta no es quién mató al Dr. King, sino qué mató al Dr. King.” Después de mucha reflexión, he pensado en algunas de las posibilidades. ¿El odio? ¿La ignorancia? ¿El miedo? ¿El racismo? ¿Malentendidos? ¿La intolerancia? ¿Podría la misma pregunta hecha por el Dr. Abernathy aplicarse más de 40 años más tarde, cuando se piensa en el 9/11? ¿Cuáles podrían ser nuestras respuestas hoy?

A medida que la gente quizás meditaba sus propias respuestas a la pregunta de Abernathy y el gobierno iniciaba su investigación sobre la muerte del Dr. King, hubo otro esfuerzo en curso, por lo menos una década después de su asesinato, para crear un sitio que conmemorara el sacrificio de tantas personas que lucharon por hacer que Estados Unidos estuviera a la altura de las promesas expresadas en sus documentos fundacionales. Este memorial es ahora el Museo Nacional de los Derechos Civiles ubicado en el Motel Lorraine en Memphis, Tennessee, el lugar del asesinato del Dr. King.

Al igual que el trabajo en el Memorial 11 de septiembre, durante la década pasada experimentamos muchas batallas, tropezones, y mucha emoción. Pero hoy el Memorial 11 de septiembre está en camino a ser completado, y veinte años después el Museo Nacional de los Derechos Civiles se ha convertido en un espacio internacional para aprender, compartir y reflexionar.

Una adecuada reflexión a menudo requiere un poco de distancia en el tiempo para explorar y procesar un gran número de preguntas y una amplia gama de emociones. Y al conmemorar el décimo aniversario del 11 de septiembre, un hito más entre muchos más por venir, recordamos el sacrificio hecho por tantos ese día. Y al mismo tiempo pensamos en que hay mucha sanación, poder y transformación en la reflexión misma.

Facilitando la Contención en Estados Unidos Post 9-11

Janice Freij
Curadora de Educación
Arab American National Museum (Museo Nacional Árabe Americano)

En 1999 empecé a trabajar en el Centro Comunitario Árabe de Servicios Económicos y Sociales (ACCESS) en Dearborn, Michigan, enseñando al público acerca de la cultura árabe y el Islam por medio de programas educativos y de artes. Me encantó dedicar 40 horas de mi semana para promover una mejor comprensión de los árabes, estadounidenses de origen árabe y el Islam. Realmente me sentí como si estuviéramos haciendo una diferencia para los estudiantes y profesionales que participaron en los programas ACCESS. Luego vinieron los ataques del 9/11.

Cuando se supo que los aviones fueron secuestrados y piloteados por árabes musulmanes, me imaginé que todos los esfuerzos por los que había trabajado tan duro para lograr desaparecerían completamente. Después de los ataques, los empleados de ACCESS recibieron amenazas físicas y verbales. Además, los árabes, musulmanes y otros que parecían ser de ascendencia árabe y/o musulmana experimentaron discriminación, ataques e incluso asesinatos en este país. El oír sobre el incremento en los incidentes de este tipo nos hizo temer que nuestro trabajo en el Programa Cultural de las Artes se vería frustrado y que todos los progresos que habíamos hecho habían sido en vano. Lo que pasó después fue una sorpresa.

A las pocas semanas de los trágicos acontecimientos del 9 / 11, nuestro departamento recibió un aumento en las solicitudes para realizar presentaciones sobre la cultura árabe y el Islam de personas que deseaban comprender nuestra comunidad aún más. La creciente demanda de programas del ámbito cultural, junto con otros servicios del Programa de Artes Culturales, fueron los impulsores de la creación del Museo Nacional Árabe Americano (AANM).

AANM, la primera y única institución dedicada a contar la experiencia estadounidense árabe, se abrió al público el 5 de mayo de 2005. Anualmente, el museo recibe 50.000 visitantes que vienen de todo el mundo para aprender más acerca de los estadounidenses de origen árabe y musulmán. Escuchar acerca de los viajes como el de Anna Yousef – una inmigrante libanés que, junto con sus dos hijos, fueron sobrevivientes del Titanic – resulta una sorpresa para muchos visitantes. A través de nuestros talleres del ámbito cultural, galardonados programas para jóvenes, conciertos mundiales de música, festivales de cine y otros eventos, los visitantes aprenden que hay mucho más que conocer sobre la cultura árabe y el Islam de lo que es retratado en las películas de Hollywood y los medios de comunicación.

Desde la apertura del museo, he sido testigo de la creciente demanda por nuestros programas de las fuerzas del orden, funcionarios públicos, educadores y otros que reconocen que los prejuicios pueden inhibir el trabajo que hacen con los miembros de las comunidades árabes y musulmanas. El AANM ha dado pasos significativos para poder dar a conocer a estos y a otros grupos la realidad de los estadounidenses de origen árabe y musulmán. Esto se hace evidente en las solicitudes que recibimos de todos los EE.UU. e incluso en países como Egipto y Jordania.

Aún seguimos enfrentando desafíos y contratiempos. En los últimos 10 años, otros eventos, además de 9/11 se han combinado para crear un ambiente de mayor hostilidad hacia los estadounidenses de ascendencia árabe y musulmana. Entre estas están acciones militares de EE.UU. en el Medio Oriente, la controversia que rodea la construcción de una mezquita cerca del sitio del World Trade Center, y las recientes audiencias del Congreso sobre la radicalización de los musulmanes.

¿Cómo podemos promover el entendimiento dentro de un clima de hostilidad? ¿Cómo compartimos el dolor de quienes perdieron a sus seres queridos cuando somos vistos en algunas ocasiones como la causa de su dolor?

Este año, en conjunto con la programación general, el AANM está desarrollando una exhibición especial itinerante denominada “Patriots and Peacemakers: Arab Americans in Service to Our Country” (Patriotas y Pacificadores, los Árabe-estadounidenses al Servicio de Nuestro País). El AANM reconoce que muchas ideas falsas acerca de los estadounidenses de ascendencia árabe y musulmana provienen de la desinformación y la falta de conocimiento sobre los sacrificios que estas comunidades de inmigrantes han hecho por nuestro país. Es nuestra esperanza que “Patriotas y Pacificadores” ayudará a mostrar sus contribuciones, destacando las historias de más de doscientas personas que han servido en los Estados Unidos en alguna de tres áreas: el Ejército de los EE.UU., el Cuerpo de Paz o del Cuerpo Diplomático.

Los terribles acontecimientos del 9/11- y los acontecimientos que han seguido en los posteriores 10 años – continúan dando forma a los puntos de vista sobre la cultura árabe y el Islam. A pesar de que hemos sido tan afectados por el dolor como cualquier otro estadounidense por estos actos, estamos tomando esta oportunidad para volver a centrar la atención prestada a nuestra comunidad y presentar una imagen positiva y más equilibrada del pueblo árabe y musulmán.

¿Por qué Memorializar Atrocidades?

por Bonita Bennett
Directora
Museo del Distrito Seis

Ciudad del Cabo, Sudáfrica: Incluso desde estas tierras lejanas, muchos de nosotros podemos recordar dónde estábamos y qué estábamos haciendo el 11 de septiembre de 2001. Se ha convertido en uno de esos momentos que, para muchos, se congeló en el tiempo.

Recuerdo estar charlando con amigos tomando un café, mientras una escena se mostraba una y otra vez en una pantalla de televisión. Como ocurre a menudo en las tiendas de café, el sonido estaba apagado y las imágenes se habían convertido en un fondo casi invisible para nuestra conversación. Nadie se imaginaba que lo que se estaba mostrando era real, pensando que era una escena repetida de una película que no podíamos identificar. A medida que la realidad nos hizo caer en cuenta de que no era una película, alguien pidió encender el sonido y el shock y la incredulidad llenaron la sala.

Sin duda, muchos de nosotros en la habitación tenían diversas opiniones acerca de los Estados Unidos – algunas de ellas críticas. No era raro que en el momento la gente expresara opiniones acerca de la percepción del desprecio estadounidense por la soberanía nacional, acerca de la omnipresencia de la cultura norteamericana, o sobre la impopular política exterior del país. Pero en ese momento, la conciencia de la gente, el carácter indivisible de nuestra humanidad, y el sentido de la tragedia humana era el sentimiento más fuerte que unificaba todas estas diferentes perspectivas. Incluso desde nuestra distancia, el horror se hacía palpable.

Las discusiones sobre cómo algo bueno podría surgir de esto sólo son posibles ahora, años más tarde.

No importa cuán significativos puedan ser nuestros memoriales, los que conmemoran las atrocidades y los acontecimientos traumáticos corren siempre el peligro de estar demasiado centrados en las lecciones que pueden extraerse de los eventos, o en la estética de la representación. Pero, en el mundo ideal por el cual nos esforzamos, las personas no deben ser desplazadas de sus hogares, su acceso a los recursos básicos no debe ser basado en la etnia o en cualquier otro criterio, salvo en que son humanos, tampoco deben ser victimizadas o asesinadas porque son “el otro” o representan otro punto de vista.

El Museo del Distrito Seis recuerda a las personas que fueron desplazadas de sus hogares a causa de la legislación del apartheid. Ofrece oportunidades para la reflexión y el aprendizaje de los efectos de la eliminación, su papel en la destrucción de la comunidad y la vida familiar y la herencia arraigada en nuestro entramado nacional actual. Se trata de iluminar la génesis y la profundidad de algunos de nuestros problemas sociales actuales y crear los espacios físicos y conceptuales para los afectados directa o indirectamente, para recobrar la historia de una ciudad que ha borrado las huellas de su existencia mediante la destrucción de sus hogares y re-delineando el contorno del paisaje con nuevos proyectos de desarrollo inmobiliario. La eliminación de la gente del barrio del Distrito Seis, y las muchas otras áreas de desplazamiento no deberían haber ocurrido, pero debido a que sí ha pasado, su ocurrencia tiene que guiarnos a una situación en la que el ‘nunca, nunca, nunca más’ suene como una expresión fuerte y clara y cierta. No sólo para desplazamientos similares, sino para otras situaciones donde los derechos de las personas son pisoteados y violados. Se trata de descubrir las historias profundas de división y de desplazamientos forzados y llevarnos más allá.

¿Por qué memorializar las atrocidades sino por la forma en que pueden iluminar nuestro camino hacia una condición humana más ideal? Nuestros memoriales deberían basarse en formas de ‘desentrañar fragmentos del pasado como realmente ocurrió, fragmentos de un pasado deseado; y fragmentos de un pasado que cumple con las demandas actuales (y esperadas) y futuras.’

Al mismo tiempo, en el Museo del Distrito Seis somos plenamente conscientes de que los memoriales pueden servir como distracción de temas importantes que deben abordarse, como la construcción de una sociedad civil fuerte y comprometida que sea inclusiva y basada en valores.

Puede parecer extraño para mí expresar esta advertencia sobre los memoriales, siendo que represento yo misma un sitio de conciencia bien conocido por sus métodos de memorialización. Los memoriales no pueden sustituir a la importante labor de lucha por una sociedad más humana basada en valores éticos, pero pueden proporcionar un fuerte liderazgo y apoyo en esta área a través de programas de interpretación y educación. Los memoriales representan un paso a lo largo de un camino multi-dimensional de oportunidades para contribuir a una sociedad en la cual las tragedias que memorializamos son reducidas hasta eventualmente ser eliminadas.

(1) Freeman, M. (1998). Mythical Time, Historical Time, and the Narrative Fabric of the Self. Narrative Enquiry, 8(1), 27-50

El rescate de la memoria para apoderarse de la propia historia

Por Nubia Becker Eguiluz
Vicepresidenta
la Corporación Villa Grimaldi

A diez años del atentado a las torres gemelas en Nueva York, como Vicepresidenta de la Corporación Parque por la Paz-Villa Grimaldi, me pregunto ¿qué pasa en el mundo para que ocurra un hecho tan cruel? Una respuesta posible es entender esto en el plano de las relaciones políticas internacionales. Sin embargo, no hay que olvidar que en el centro de este tipo de hechos y lógica están las víctimas inocentes y el pueblo atemorizado.

En Chile, otro 11 de septiembre, pero de 1973, un golpe de Estado militar bombardeó la casa de gobierno, llevó a la muerte al presidente constitucional y arrasó con las instituciones democráticas. 10 años después, la dictadura que gobernó en Chile hasta 1990, controlaba la totalidad de los poderes del Estado, lo que al general Augusto Pinochet le permitió gobernar en un permanente Estado de Excepción en el país.

A pesar de ello, organizaciones de derechos humanos, organizaciones de familiares de víctimas de la represión y la prensa clandestina, desarrollaban desde los primeros días, una labor de denuncia y recopilación de las ejecuciones y de la represión. Estos esfuerzos de denuncia y de documentación significaron el germen de la movilización por la vuelta a la democracia, lo que en 1991 posibilitó tener una base documentada para configurar el informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.

La experiencia nos enseña que una de las formas importantes por detener el flagelo de la violencia del terrorismo de Estado es que la propia ciudadanía tome cartas en el asunto. Se debe rescatar la memoria de lo ocurrido, buscando las razones de tan horrendo juego de acción y reacción violenta, entendiendo que las interpretaciones entran en disputa y van variando con el tiempo en la medida que aquellos sectores que han sido derrotados o acallados, paulatinamente van recomponiendo su historias, sus relatos y que éstos pueden llegar a ser reconocidos por la sociedad restableciendo verdades históricas silenciadas.

En este sentido, un ejemplo por resguardar la memoria fue la lucha por la recuperación del centro de detención, tortura y desaparición de prisioneros, Villa Grimaldi. La casa, situada al oriente de Santiago, sirvió hasta el año 1978 como el mayor centro clandestino de tortura y desaparición, recibiendo unos 4500 detenidos, de los cuales más de 230 fueron hechos desaparecer o asesinados en el mismo lugar.

Para nosotros, los que estuvimos detenidos en ese lugar, siempre estuvo presente la preocupación por rescatarlo. Fue recién en 1988 que finalmente pudimos actuar para recuperar la Villa, organizándose un amplio movimiento, en el que participaron organizaciones comunitarias, ex prisioneros/as políticos, sobrevivientes, miembros de partidos políticos y religiosos/as.

Nosotros, los sobrevivientes, comprendimos que para enfrentar el horror del pasado y de ese modo sanar en algo las heridas que causan las situaciones límites, debíamos intentar reconstruir paso a paso esa topografía del horror. El 10 de diciembre de 1994, día internacional de los Derechos Humanos, en una ceremonia plagada de emociones y recuerdos, pudimos abrir las puertas de la Villa, siendo el primer centro de detención recuperado en América Latina, lo que constituye un ejemplo de acción cívica en la recuperación de la memoria como patrimonio legítimo de la sociedad.

Hoy, Villa Grimaldi ha sido nominado Monumento Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales . Junto con este proceso de recuperación y preservación del recuerdo de los que allí sufrimos la experiencia brutal de una política de terror, nuestro compromiso es ayudar a la sociedad, especialmente a las generaciones más jóvenes, a entender los fundamentos, métodos e instrumentos de los que el Estado se valió, con el fin de que nunca más se vuelva a repetir. Desde ese mismo lugar donde una vez se practicaron crímenes de lesa humanidad, hoy se reconstruye parte de nuestra historia con una propuesta al servicio de la promoción y respeto de los derechos humanos en nuestro país.

Lower East Side Tenement Museum: 9/11 en la Pequeña Alemania (Kleindeutschland)

En la entrega de hoy de nuestra serie, dos educadores del Lower East Side Tenement Museum  comparten sus experiencias con el recorrido Getting By (salir adelante), que incluye una particularmente conmovedora historia del 9/11

El Museo, que comparte las historias de familias inmigrantes de la clase trabajadora y que llamaban a este edificio su hogar desde 1864 hasta 1935, se esfuerza por abrir el diálogo en torno a temas como el trabajo, la religión y la identidad. Un recorrido se centra en dos diferentes familias, los Gumpertz y los Baldizzi, que luchaban por sobrevivir en tiempos de crisis económica. La familia Gumpertz, que vivió durante el Gran Pánico de 1873, sufrió un golpe particularmente duro: una mañana de 1874, el padre, Julius Gumpertz, se fue a trabajar y no regresó a casa. Nunca más se le vio o supo de él. Su esposa, Natalie, tenía que encontrar una manera de mantener a sus hijos, floreciendo como modista en ese tiempo. Ella sobrevivió a la crisis financiera y a la desaparición de su marido.

La historia no termina allí, como  podrían esperar los visitantes del museo. Los ecos del pasado resuenan a los largo de los años y se insertan en el siglo 21,  el 11 de Septiembre de 2001, cuando un descendiente de los Gumpertz, Frank Reisman, también se va a trabajar y no vuelve a casa. Él fue uno de los muchos que perdieron la vida en los ataques al World Trade Center.

Su historia es una continuación de la historia de la familia, e incluirla es una elección del museo para abrir  vías más amplias para el entendimiento y el intercambio significativo. A continuación, Nick Capodice y Clare Burson comparten con nosotros lo que significa esta elección para ellos como educadores del museo.

9/11 en la Pequeña Alemania (Kleindeutschland)
Por Nick Capodice
Educador

Yo solía temerle a las conversaciones sobre el 11 de septiembre. Me disgustaba la necesidad de ser extremadamente respetuoso, de caminar de puntillas constantemente sobre las cáscaras de huevo de Nueva York. Aún más, yo no quería oír más historias. Nueva York es una ciudad llena de contadores de historias – de cómo alguien perdió a un amigo, de cómo alguien tenía que estar en el edificio pero eligió ese día para faltar a su trabajo, de cómo olían las calles.

Así que cuando empecé a trabajar en el Museo y escuché que el 11 de septiembre fue incorporado en el contenido de “Getting By” (salir adelante), mi recorrido favorito, estaba aterrorizado.

Cuando guío el recorrido, me imagino cómo Natalie “salió adelante” y cómo ella y su situación habría sido vista por los residentes nativos de Nueva York. (madre inmigrante, no habla Inglés, con cuatro hijos, padre fallecido.) Luego sostengo una imagen de George y Frank Reisman, bisnietos y tataranietos de Natalie. Entonces les cuento lo que pasó con Frank.

No mostramos esta historia para ser dramáticos (aunque sí provoca exclamaciones). En su lugar, proporciona una transición hacia un diálogo más amplio.

Luego pregunto: “¿Cómo fueron las cosas para usted después de ese día?”

Las respuestas que obtengo son tan variadas, con tantos matices, que mi temor inicial de hablar sobre el 09/11 se desvaneció en el primer recorrido. Alguien mencionará cómo toda la ciudad se unió, de cómo todo el mundo nos ayudó, de como la bondad y la comunidad prevalecieron.

Sin embargo, como una progresión natural, alguien dice: “Sí, si usted era de aquí.”

Y luego la discusión real empieza. El sentimiento anti-musulmán, los Servicios de Inmigración y Naturalización bajo el alero del Departamento de Seguridad Nacional, el temor de que Al Qaeda pase por la sección de la frontera con México que está desprotegida. Es el único tema en cualquier recorrido con el cual todo el mundo se siente cómodo conversando. La espartana sala de estar de Natalie es el lugar donde un inmigrante polaco le ha explicado los últimos problemas con su visa a un estudiante de cuarto grado de Schenectady.

Estas son historias que no temo oír en lo absoluto.

El 11 de septiembre 2001 y lo que conecta el pasado, el presente y el futuro
Por Clare Burson
Educadora

Antes de ser educadora en el Lower East Side Tenement Museum, fui una visitante en el edificio de viviendas de 147 años de edad, junto con otras 14 personas.

La educadora de ese día, Katie Barnard, pintó un cuadro particularmente duro y vívido de cómo era la vida de los Gumpertzes, explicando cómo la crisis económica y social provocada por el Gran Pánico de 1873 contribuyó a la parcial disolución de la familia. Katie tejió hábilmente la historia sobre filamentos de éxito y esperanza, que nos dicen cómo Natalie logró mantener a su familia después de la desaparición de Julius. Katie también mostró fotografías de Julius y los descendientes de Natalie – presentando a bisnietos, tataranietos, e incluso tátara-tataranietos.

Habiendo ya sido emocionada suficientemente por la historia en este punto, la educadora reveló entonces que el tatara-tataranieto de Julius, Frank Reisman, también salió a trabajar una mañana y no regresó a casa al final del día.

Al principio, pensé que la inclusión de esta información era una exageración, tal vez incluso un poco sensiblera. ¿Estaba el museo manipulando esta tragedia con el fin de provocar una respuesta emocional particularmente intensa en los visitantes? ¿Cómo se conectaba esta historia para recordar la vida de los inmigrantes del siglo 19?

Ahora que yo misma guío las visitas, también concluyo la historia de la familia Gumpertz con el 11 de septiembre. Lo hago tanto porque la familia nos los ha pedido como porque el destino de Frank Reisman trae claramente algo de relieve que muchos de nosotros que vivimos una vida cómoda en este país tenemos la suerte de no conocer a través de la experiencia personal: Hay fuerzas – políticas, económicas, ambientales, etc. – más allá de nuestro control, que pueden alterar dramáticamente el curso de nuestras vidas.

Cada inmigrante que entraba por la puerta principal del edificio del 97 de Orchard Street sabía esto. Cada uno de ellos terminó en este país porque las condiciones políticas, económicas, ambientales o sociales los jalaron o los empujaron a abandonar sus hogares. Lo mismo puede decirse de los inmigrantes y migrantes de la actualidad. Si bien no podemos y no olvidaremos que los ataques del 11 de septiembre de 2001 constituyen una tragedia diferente, el museo nos ayuda a verla como un punto de referencia para la comprensión de cómo este tipo de ruptura histórica – en diversos grados – ha tenido y aún tiene impacto en todos nosotros. Y mediante el intercambio de historias como la de Julius Gumpertz y Frank Reisman se obtiene una visión de cómo la memoria de una familia en particular puede ayudar a dar forma a nuestro entendimiento colectivo de los grandes eventos históricos que cambiaron su mundo y el nuestro.

Mirando al pasado, avanzando hacia el futuro

Por Elizabeth Silkes
Directora Ejecutiva
Coalición Internacional de Sitios de Conciencia

En los días y semanas que procedieron a los ataques del 11 de septiembre de 2001, me uní a los habitantes de Nueva York y al resto del mundo para tratar de lidiar con el horror de lo que había ocurrido, y prepararme para la respuesta que seguramente precedería. Durante aquellos oscuros días que duraron más de lo que muchos pudiéramos haber imaginado, y que para otros muchos continúan sin fin, fue el reportaje del New York Times “Portraits of Grief (Retratos del Dolor)” el que por unos momentos nos permitióinmiscuirnos en la vida de aquellos que desaparecieron – permitiéndonos estar con ellos en los juegos de liga en que participaban sus hijos, en sus recientes bodas, y en sus jardines familiares. Al leer esos reportajes, tuvimos el privilegio de descubrir qué es lo que les producía alegría, lo que les consolaba, y lo que les enorgullecía. Y al leer estos momentos cotidianos de sus vidas, fuimos capaces de conectarnos de manera sencilla pero profunda, no sólo con cada una de las víctimas, sino con sus seres queridos y, en última instancia, conectarnos unos con otros.

Puesto que los Sitios de Conciencia en todo el mundo comparten el pasado a través de historias personales – historias de hondas tragedias e historias de extraordinarios triunfos – aquellos que visitan estos Sitios pueden relacionarse con el pasado de manera personal y emotiva. En el aprendizaje sobre la historia de una persona, su viaje desde espectador a víctima, a sobreviviente a agente de cambio, nos enriquecemos al ganar una nueva forma de comprender los acontecimientos que cambiaron su vida. Inspirándonos en las diferentes historias que cada Sitio comparte, tenemos la oportunidad de conectar esos momentos en el pasado con acontecimientos de hoy en dia. A medida que pasamos a formar parte de una narrativa compartida, a menudo somos transportados a un lugar de transformación personal y a compromiso de acción colectiva. Durante los últimos nueve días, Sitios de Conciencia desde Bangladesh hasta Chile y Sudáfrica y los Estados Unidos han compartido sus perspectivas sobre lo que significa recordar: la complejidad, los desafíos y las oportunidades que presenta el acto de recordar y los múltiples enfoques existentes para la conmemoración. Como trasfondo de todas estas experiencias esta la pregunta: ¿Cómo puede el acto de recordar conducir hacia el aprendizaje, hacia un mayor compromiso y hacia la acción?

Como Coalición, reunimos muchos puntos de vista y muchos enfoques sobre cómo podemos pasar de la memoria a la acción. En el caso del 9/11, como en tantos otros eventos traumáticos, no hay consenso sobre cómo la memorialización puede satisfacer las necesidades y los deseos de todos los afectados por la tragedia. Pero no hay duda de que los debates y los intercambios sobre como mejor recordar son fundamentales para entender lo que sucedió en ese entonces y así poder dar forma a los eventos venideros.

En este décimo aniversario del 9 / 11, se cuentan nuevas historias, surgen nuevos recuerdos y se dan nuevas conversaciones. En estos momentos, aprovechemos la oportunidad no solo de recordar la década pasada, sino que, desde el recuerdo, comprometernos con un nuevo camino hacia el futuro.

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